Una visita a la fábrica artesanal de baldosas de suelo hidráulico en Granada es como retroceder en el tiempo más de 50 años. Me recibe su propietario y artesano, el Sr. Cruz, que lleva trabajando al menos ese tiempo tal material, que antaño era utilizado como forma de enriquecer ciertas estancias dándoles un aire elitista, y hoy en día ha sido sustituido por nuevos materiales, en especial el porcelánico, osando imitar sus arabescos y construcciones geométricas pero sin llegar a conseguir por supuesto ese encanto que el material original concede.
Comparar una baldosa artesanal de suelo hidráulico con los porcelánicos que la imitan es imposible. En este caso, la imperfección milimétrica de la baldosa tradicional es reveladora de su singularidad. La imperfección habla de la autenticidad.
La primera aparición de este material fue durante el siglo XIX en el sur de Francia, como alternativa a la piedra. Su expansión por el mundo llegó a España a mediador del Siglo XIX. Arquitectos como Antoni Gaudí convirtieron las baldosas hidráulicas en el emblema del modernismo.
Recurrimos a la web de mosaicos cruz (www.mosaicoscruz.com) para adjuntar los detalles técnicos y agradecemos al Sr. Cruz su amabilidad al mostrarnos la fábrica y el proceso de fabricación.
PROCESO DE COLOCACIÓN DEL MOSAICO HIDRÁULICO
En primer lugar, se deberá nivelar el suelo sobre el que se va a colocar la baldosa, asegurándose de que está completamente seco, ya que nunca se deberán colocar las baldosas sobre el relleno de cemento fresco, de lo contrario, la humedad de la obra se evaporará provocando manchas de salitre en la baldosa. A continuación, es conveniente dejar algo de espacio entre el final del suelo y la pared para que el rodapié pueda taparlo y así evitar roturas de la baldosa hidráulica por movimientos estructurales de la vivienda. Posteriormente se plantea el mosaico y se coloca mediante la aplicación de cemento cola con un rastrillo de dientes gruesos, aplicándolo tanto en el suelo como en la baldosa para mejorar la adherencia y evitar vacíos que puedan despegar la losa. Seguidamente se nivelará manualmente baldosa por baldosa y sin utilizar martillo, de lo contrario, podrían aparecer manchas y no se podría pulir como otros materiales. Entre baldosa y baldosa debe haber una separación de 1 o 2 mm, respetando la alineación de estas para conseguir un perfecto acabado. Al finalizar la colocación de la baldosa hidráulica y el secado del cemento cola, se deberá limpiar la superficie con abundante agua, eliminando la capa de polvo.
RELLENO DE LAS JUNTAS DEL SUELO HIDRÁULICO
No se deberá utilizar cemento de junta tintado para el relleno de juntas, ya que dejarán manchas irreversibles en la baldosa. Para rellenar el espacio entre baldosas es aconsejable utilizar una espátula, evitando extender el cemento encima de la baldosa y limpiando de inmediato el exceso de cemento con un trapo húmedo. Para eliminar el exceso o manchas de cemento, no usar productos ácidos o corrosivos.
MANTENIMIENTO Y LIMPIEZA DEL SUELO HIDRÁULICO
El tratamiento de la baldosa hidráulica comienza tras la colocación de esta para protegerla de las manchas e impermeabilizarlas al agua, darle brillo y resaltar los colores. Este tratamiento se aplicará con el suelo completamente seco, ya que, de lo contrario, se quedaría humedad debajo de la impermeabilización, dando lugar a la aparición de manchas de humedad irreversibles. No se deberá aplicar productos ácidos o lejías. El tratamiento adecuado sería con productos impermeabilizantes de encerado o cristalizado.
LIMPIEZA FINAL DE LA OBRA
Tras la limpieza del mosaico con agua y jabón natural sin componente, como por ejemplo, jabón verde, es necesario esperar para que el suelo se seque completamente. Se podrá aplicar de forma opcional un tratamiento tapaporos, el cual cerraría los poros y no dejaría salir la humedad, por lo que es muy importante que la baldosa esté completamente seca para aplicar cualquier tratamiento, de lo contrario aparecerán manchas de humedad. De la misma forma, una vez aplicado el tratamiento tapaporos ya no penetraría la humedad en la baldosa. En el caso de quedar alguna mancha de cemento, pintura u otro residuo tras la obra, se puede retirar frotando con un estropajo suave o aplicando detergente o desengrasante diluido en agua.


