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Un mechinal  es, en construcción tradicional, un vano situado en una pared o muro que, cuando se levanta un edificio, sirve para introducir en él una viga de madera en horizontal para formar parte de un andamio (o cimbras). Una vez terminada la construcción, los restos del andamio son retirados, por lo que quedan solo los agujeros. En la mayoría de los casos, ante la dificultad de extraer toda la madera suelen quedar restos de la misma dentro de los mechinales. En los muros de los sótanos puede ser conveniente crear mechinales huecos que den salida al agua.

En la arquitectura tradicional musulmana, el tapial se realizaba mediante unos tableros de madera (hormas) a modo de moldes separados entre sí la anchura del muro y sostenidos por travesaños (agujas o cárceles) entre los que se iban echando los materiales constitutivos: piedra, grava, arena, cal, etc., que se iban conformando en el molde al ser humedecidos, batidos o apisonados. Según Torres Balbás (arquitecto conservador de La Alhambra), la altura de los muros se midió hasta el siglo XVII por tapias.

 El mortero, que servía para fraguar esta obra cuando era apisonada la tapia, afluía por todas las superficies, dándoles un aspecto casi uniforme, y más tarde se recubrían o enlucían. Los materiales que lo componían eran piedra, arena o arcilla, junto con la cal, en una proporción que se determinaba según el edificio y el tipo de muros. Los musulmanes llamaban a este sistema tabiya, que al pasar a los documentos castellanos dio lugar a una medida, la tapia.

Actualmente, si miramos los muros de la Alhambra y de otras construcciones en Granada, podemos observar dichos agujeros que en su momento formaron del andamiaje del momento en que se construyeron.

Fuente: Patronato de la Alhambra

http://www.alhambra-patronato.es