Gestionar una cartera de activos inmobiliarios o de NPLs que en un futuro se concretarán en activos inmobiliarios aptos para el mercado es complejo, requiere de muchas actividades por parte del asset manager, y es obvio que cuanto más amplia es la cartera, mayor es el nivel de complejidad.
Una de las actuaciones que a veces pasa desapercibida pero que entendemos que es básica y que debe estar en el portfolio de las empresas que nos dedicamos a la gestión de los activos inmobiliarios es la de la verificación física del activo, la correspondencia entre la dirección comunicada y la dirección real, y el estado de conservación aparente y de ocupación del mismo.
Para ello es importante contar con una red con una capilaridad que permita dar cobertura a la dispersión geográfica de la cartera, realizar un trabajo en base a unos procedimientos previamente acordados con el servicer o la propiedad, y ejecutarlos con profesionalidad.
¿Qué ventajas aporta la verificación de los activos?
- Conocimiento real del activo. No es sorprendente que en amplias carteras a veces se produzcan errores de identificación.
- Conocimiento del entorno del activo
- Imagen del estado aparente del mismo
- Comprobación de estado de ocupación
- Anticiparnos en el tiempo ante posibles medidas a tomar en nuestra cartera, muy importante si se trata de NPLs o activos sin posesión y podemos abrir vías alternativas para ganar tiempo en la puesta en condiciones de comercialización
Además, no es un servicio relativamente costoso, y son más sus beneficios.