Comenzábamos 2020 con cierto consenso entre los especialistas de que este año iba a ser un año de moderación para el sector inmobiliario. Las previsiones hablaban del fin o la madurez del ciclo alcista. Además, había muchas dudas en relación con el nuevo Gobierno, sobre todo en las limitaciones de ventajas fiscales y económicas de las socimis y el tope de los precios de los alquileres.
Con la aparición de Covid-19, el nuevo cisne negro de la economía mundial, las previsiones han pasado a ser meras declaraciones de intenciones de un año que de manera radical, ha cambiado la perspectiva de este sector y todos los sectores de la economía.
Frente a esta nueva situación, toca replantearse objetivos y estrategias, modificar planteamientos e incluso variar nuestro/nuestros modelos de negocio.
Es aquí donde los CAPEX (capital expenditure), cobran un papel más relevante si cabe en este nuevo panorama.
Los capex son inversiones de capital que crean beneficios. Por definición, son utilizados por una compañía para adquirir o mejorar sus activos fijos o circulantes con la expectativa de que esta mejora en la calidad de entrega de los inmuebles, repercutirá en un mayor valor percibido por el comprador o en el peor de los casos, como herramienta de defensa de los precios de venta.
¿Toca invertir decididamente en capex?
Nuestra opinión es que sí